Llueve.

Llueve, y hace frío, y ventea; y el viento viene frío, húmedo y envenenado. Ráfagas a bocajarro, de las que hacen daño cuando te golpean en la cara y en las piernas.

Hoy no he salido a correr. Ni siquiera a pasear. Me he comprado una rosca de medio kilo donde Modesto Hermida, he ido a misa, y para casa derecho.

Sigue lloviendo.

Le he dicho al perro de salir a mear… me ha mirado de soslayo. Luego, cuando le he insistido me ha soltado una mirada entre sorpresa y disgusto. Se ha levantado y se ha pesado la vejiga. Ha suspirado, y encogiendo los hombros, taciturno, ha encarado la puerta de la calle.

Llueve, me mira el perro, llueve repite con la mirada antes de salir a la calle, donde un viento helado y mojado nos recibe traidor.

Mira hacia cielo, luego hacia mi, y aullando, parece decir: ¡Domingo de Mer… da igual, con tal de quedarme en casa!

#solotengounavida

 

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